La mirada que reflejo en este espacio va a cambiar, no demasidado, porque siempre se trata de la persona que se presenta la primera vez, alguien común.
Tal vez, es una reflexión que llega tarde pero no deja de causarme confusión.
El pensamiento nacional y popular ha individualizado personajes y escenarios como a sus enemigos.
El interés de la mayoría del pueblo argentino no está ligado al de la Sociedad Rural, aunque alguno de sus dirigentes teatralice el derrame de alguna lágrima ante la pobreza de los otros.
Sin reclamar jamás una distribución más justa de la riqueza nacional.
Lo raro del caso es que al inaugurarse este año una nueva exposición, en el palco aparecen emisarios de entidades que alguna vez representaron al campo pobre. ¿ O ya no las hay ?
¿ O aquellos que antes enfrentaban a la vieja dirigencia agroexportadora se han quedado sin voz ?
También es raro, más raro, que en ese mismo palco aparezcan políticos paridos por nuestro único movimiento de masas populares.
Peronistas.
¿ Han olvidado sus orígenes ? ¿ Han olvidado sus verdades, aprendidas desde niños, sus raíces, su ideario ? Peor, han olvidado una enseñanza inolvidable de los viejos maestros: conocer al verdadero enemigo.
Por favor, releamos los libros que nos dejaron. Tienen plena vigencia.
Gracias a uno de ellos, Juan José Hernández Arregui he comprendido la manipulación de los controladores de la cultura y de la universidad con respecto al concepto de inteligencia, la exaltación del humanismo.
La Argentina necesita que la gente, tan corriente como yo, piense, identifique a quiénes están en contra de nuestro interés.
Recuerdo a Scalabrini Ortiz, es posible que no sepamos lo que queremos, sabemos lo que no queremos.
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